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Siena: la plaza en forma de concha y el duomo que no pagamos

📍 Siena, Toscana, Italia 📅 13 de noviembre de 2026 ⏱ 4 min de lectura

De los ocho pueblos que hicimos en la ruta por la Toscana en auto, Siena fue la sorpresa del día. Era una parada más camino a Montepulciano y terminó siendo de los lugares que más nos gustaron.

Es una ciudad en la que se nota que en algún momento fue vanguardia. No es un pueblo lindo conservado: es una ciudad que fue importante de verdad, y eso se ve en la escala de las cosas.

La fachada a rayas del Duomo de Siena El duomo de Siena, a rayas blancas y negras de mármol

No es un pueblo, es una ciudad

Ese es el primer ajuste mental. Después de Volterra, San Gimignano y Monteriggioni —que son pueblos chicos y se recorren en un rato—, Siena es otra escala: una ciudad grande con un casco histórico imponente, donde podés caminar horas sin repetir calle.

Eso cambia cómo la visitás. En los pueblos chicos de la Toscana ves todo y seguís viaje. Acá conviene elegir.

La Piazza del Campo

Es la plaza principal y una de las más bellas de Italia. Tiene forma de concha, en pendiente, con el piso de ladrillo dividido en nueve sectores y la Torre del Mangia de un lado.

La Piazza del Campo de Siena con la Torre del Mangia La Piazza del Campo. La inclinación no se nota en la foto, pero está

Dos veces al año —el 2 de julio y el 16 de agosto— acá se corre el Palio: una carrera de caballos entre los barrios de la ciudad que dura poco más de un minuto y que a Siena le importa muchísimo más que cualquier cosa que haga el resto de Italia. Si viajás en esas fechas, la ciudad es otra: llena, cara y tomada por la competencia. Nosotros fuimos en enero y la plaza estaba casi vacía.

Lo mejor de la plaza, igual, es gratis y no requiere nada: sentarse en la pendiente un rato.

No entramos a ningún lado

El duomo de Siena es de los más impresionantes de la región: fachada de mármol a rayas blancas y negras, torres, estatuas. Por fuera, impecable. Para entrar había que pagar, y no entramos.

Y acá va algo que nos pasó en todo el viaje: en Italia te cobran todo. Cada iglesia, cada campanile, cada cripta tiene su entrada, y muchas veces separada de la de al lado. Sumado, una familia de tres termina gastando una fortuna en meter la cabeza adentro de edificios durante diez minutos. Ya nos había pasado en el Coliseo y en Florencia.

Así que fuimos eligiendo. En Siena no entramos a nada, y la ciudad igual nos encantó: el centro, las callecitas y los miradores son gratis. Siena no se te escapa por no entrar al duomo.

Un dato para el que sí quiera entrar: el piso de mármol del duomo, que es la pieza más famosa de adentro, está tapado la mayor parte del año y solo se descubre durante unas semanas. Si vas por eso, averiguá las fechas antes, porque no coinciden con todo el año.

Dal Vitti, que es a lo que fuimos de verdad

Comimos pastas alucinantes en Dal Vitti, una trattoria de barrio con 4,9 en Google y muy bien merecidos. No es un lugar de turistas: es chico, está siempre lleno y la pasta se nota hecha ahí.

El interior de la trattoria Dal Vitti en Siena Dal Vitti por dentro: chico, lleno, y con las botellas haciendo de decoración

Plato de pasta en la trattoria Dal Vitti de Siena Las pastas de Dal Vitti, 4,9 en Google bien merecidos

Pero que quede claro: Siena no vale por un restaurante. Es linda en general, para caminarla entera, y está muy buena para ir.

Datos prácticos

  • Cuánto tiempo: medio día alcanza para la plaza, el centro y una comida. Si querés entrar a los museos y al duomo, un día entero.
  • El auto: el centro histórico es peatonal y hay zona de tráfico restringido. Dejá el auto en los estacionamientos de afuera y subí caminando.
  • El Palio: 2 de julio y 16 de agosto. Es espectacular y es un quilombo. Elegí sabiendo.
  • Dónde comer: Dal Vitti. Es chico, así que andá temprano o esperá.
  • Con chicos: la Piazza del Campo es el mejor lugar del viaje para que corran un rato mientras vos te sentás.

La parada anterior ese día fue Monteriggioni, y a la tarde seguimos hasta Montepulciano. La ruta entera está en Toscana en auto, y si querés el otro extremo del viaje —el día sin plan— está la casa en el medio del campo.