21 días de tapas, castillos del Loira, pueblos medievales y París.
Este viaje es una ruta: arranca con tapas y fútbol en Barcelona (fuimos a alentar al Espanyol y salió goleada), sube por San Sebastián y Biarritz, se mete en la Francia medieval — la ciudadela amurallada de Carcassonne, el pueblo casi fantasma de Conques, las grutas de Lacave y Rocamadour — sigue por los castillos del Loira y termina a lo grande en París, con desvío a Versailles y Disneyland. El itinerario completo está en Barcelona a París en 21 días.
Tres alojamientos que recomendamos con nombre y apellido: el Hôtel Edouard VII en Biarritz, el Le Belvédère en Rocamadour (despertarse con esa vista del pueblo colgado del acantilado no tiene precio) y una casa con jardín en Sarlat que fue de lo más lindo del viaje. En La Rochelle paramos en un hotel moderno frente al mar. La regla general en ruta: reservar la noche anterior mirando que el pueblo siguiente tenga estacionamiento fácil.
Como referencias de lo que pagamos: el castillo de Angers costaba 13 euros con audioguía (y es de los que valen la pena), y en París conviene sacar las entradas de la Ópera Garnier y la Torre Eiffel con anticipación para no comerse las filas. Los precios puntuales de cada parada están en las crónicas — y los trucos para gastar menos en Barcelona tienen post propio.
En Barcelona, tapas y más tapas. En Figeac caímos de casualidad un día de mercado y fue una fiesta de quesos y fiambres. Y en París hicimos peregrinación cafetera: Telescope (donde nos regalaron el café), Café Kitsuné en los jardines del Palais Royal, el clásico Café de la Paix frente a la Ópera, y La Felicità, un mercado gourmet gigante que impresiona.
Auto, sin dudas — es la única forma de hilvanar los pueblos medievales y los castillos a tu ritmo. Lo devolvimos al llegar a París: allá adentro todo es metro, caminata y el barco por el Sena, que recomendamos tomar al atardecer para que la vuelta sea con la torre iluminada.
Fuimos en invierno (febrero-marzo de 2019, un par de meses antes del incendio de Notre Dame): paisajes grises pero sin multitudes, y París con lluvia tiene su encanto — lo comprobamos con los paraguas en el aire. Para la ruta de pueblos y castillos, primavera u otoño deben ser gloriosos. Único aviso invernal: los días cortos acortan las horas útiles de manejo.