Pisa de noche: la plaza vacía y una cena para acordarse
Pisa tiene un problema de marketing: es tan conocida por una sola cosa que mucha gente la hace en dos horas, de paso, entre Florencia y la costa. Nosotros dormimos ahí una noche dentro de la ruta por la Toscana en auto y salimos convencidos de que esa es la forma correcta de visitarla.
El baptisterio, de noche y casi sin nadie. Esta es la Pisa que no sale en las fotos
La torre, qué se le va a hacer
Hay que verla. Está inclinada tal como sale en las fotos, y las multitudes posando para sostenerla con la mano están tal como salen en las fotos. Eso lo asumimos como parte del paquete y nos sacamos la nuestra sin culpa.
Vicente y la obligada
La foto que se saca todo el mundo. Nosotros también
Lo que conviene saber antes: la torre es el campanario de la catedral, no un monumento suelto. Subirla se paga aparte del resto del complejo y va con horario asignado. Y hay un dato que arruina planes familiares: los menores de 8 años no pueden subir — al momento de escribir esto la regla va por año de nacimiento, el chico necesita su propia entrada paga y el adulto que lo acompaña tiene que poder acreditar la edad. Nosotros no subimos.
No entramos a nada, y estuvo bien
La plaza entera —la catedral, el baptisterio, el campanario y el Camposanto— es Patrimonio de la Humanidad, y el conjunto es más impresionante que la inclinación del campanario. Nosotros la vimos toda por fuera y no entramos a ninguno de los cuatro.
No fue por tiempo ni por plata: fue por decisión. Llegamos de noche, con el chico cansado, y la plaza iluminada y vacía ya era el premio. Si tu plan es entrar a todo, Pisa pide otra cantidad de horas y otro horario.
El truco: quedarse a dormir
Acá está la diferencia real. Pisa de día está llena de excursiones de un día: micros que llegan a la mañana, descargan gente en la plaza y se van a la tarde. A partir de las seis o siete de la tarde eso se vacía.
Nosotros dormimos ahí y conocimos Pisa de noche, sin perder el día. Estaba iluminada, fresca y casi sin nadie. Es un lugar distinto.
Después de la plaza caminamos el centro hasta la plaza principal, la que da al puente sobre el Arno, y comimos ahí. Esa es la Pisa que no se ve si venís en excursión: una ciudad universitaria con bares, librerías y gente que vive acá todo el año, no una postal con una torre.
Paramos en el Grand Hotel Bonanno (Via Carlo Francesco Gabba 17), fuera de la muralla, a unas cinco cuadras del Campo dei Miracoli. Esa es la distancia justa: lejos del amontonamiento y cerca para volver caminando de noche.
Branzo: la mejor cena del viaje
A la noche cenamos en Branzo, un restaurante de alta cocina, y estuvo espectacular. Fue más caro que el promedio del viaje —bastante más—, pero de todas las comidas que hicimos en Italia es la que más recordamos.
Lo que sacamos de Branzo fue la foto de la entrada. El resto nos lo comimos
Si estás haciendo la Toscana y querés darte un gusto una sola noche, esta es la noche. Conviene reservar.
Datos prácticos
- Cuánto tiempo: una noche. Llegás a la tarde, ves la plaza iluminada, cenás bien y salís temprano al día siguiente sin haber perdido un día entero.
- Subir a la torre: se paga aparte, con horario asignado, y desde los 8 años. Si vas con chicos más chicos, dalo por descartado y disfrutá la plaza.
- Dónde dormir: fuera de la muralla, a unas cuadras. Nosotros paramos en el Grand Hotel Bonanno y volvíamos caminando.
- Entrar o no entrar: la plaza de noche, por fuera, ya justifica la parada. Si querés entrar a la catedral y al baptisterio, necesitás ir de día y con más tiempo.
- Dónde cenar: Branzo, si te querés dar el gusto. Reservá.
- Estacionar: fuera de temporada no fue problema. En verano, con los micros de excursión, es otra historia.
- La foto: hacela y seguí. Nadie se va a reír de vos, todos están haciendo la misma.
La parada anterior fue Lucca y la siguiente, Volterra y la casa en el medio del campo. La ruta completa, con los ocho pueblos, está en Toscana en auto.