Café de especialidad en Roma: dónde tomar el mejor (más allá del espresso)

Buscar café de especialidad en Roma puede sonar contradictorio en la tierra del espresso, pero la ciudad tiene una escena que vale la pena descubrir. Italia es famosa por su espresso corto, intenso y barato, de parado en la barra.            En cualquier bar de cualquier esquina te tomás un café corto, intenso y barato, de parado en la barra, como mandan las reglas. Pero si sos de los que disfrutan el café de especialidad —ese de granos seleccionados, tueste cuidado, métodos alternativos y latte art—, Roma también tiene su escena, y vale muchísimo la pena buscarla. Te contamos las cafeterías que probamos, cuál nos voló la cabeza, y una que quedó pendiente.

Barnum Cafe: el mejor café de especialidad de Roma

Si tenemos que quedarnos con uno, es Barnum Cafe, sin dudas el mejor café de especialidad que tomamos en Roma. Un lugar con muchísima personalidad: paredes de cemento a la vista cubiertas de dibujos hechos por chicos, un sillón verde, mesas de madera gastada, luz cálida. Se respira ese ambiente relajado y auténtico que uno busca en una buena cafetería de especialidad.

Nos dimos una verdadera panzada, tipo brunch:

  • Un croque monsieur y un croque madame (ese con queso gratinado arriba), que estaba muy bueno.
  • Un plato de huevos revueltos con panceta, con pan de masa madre y hash brown.
  • Un croissant con crema de limón que era una obra de arte, glaseado y relleno.

¿Y el café? Increíble. Nos tomamos dos capuchinos con un latte art precioso, Vicente pidió un jugo, y yo cerré con un café filtrado alucinante. No era barato, pero la calidad lo justificaba por completo. Si vas a Roma y te gusta el buen café, Barnum es parada obligada.

Love: buen café, pero armate de paciencia

La otra cafetería que probamos fue Love, y acá la historia tiene dos caras. El café estaba muy rico y el croissant también — no tenemos ninguna queja de la calidad.

El tema fue la espera. Cuando llegamos había dos filas de unos 30 metros cada una: una para take away / delivery, y otra para conseguir mesa. Supusimos, con toda lógica, que la fila de take away iba a ser más rápida… pero no. Increíblemente, le daban prioridad a las mesas, así que la fila de para llevar avanzaba lentísimo. Terminamos tardando cerca de una hora en desayunar.

¿Valió la pena? El café y la comida sí, son muy buenos. Pero preparate mentalmente para la espera, y si vas apurado, quizás no sea tu mejor opción. Andá con tiempo y paciencia.

Slow: la que quedó pendiente

Teníamos una tercera cafetería marcada en el mapa, Slow, que por lo que habíamos leído prometía mucho. Pero nunca nos quedó a mano — siempre estábamos del otro lado de la ciudad, y no llegamos a ir. La dejamos anotada para la próxima vez que volvamos a Roma. Si vos llegás a ir, contanos cómo es.

¿Vale la pena buscar café de especialidad en Roma?

Acá va nuestra reflexión honesta. En la tierra del espresso, buscar café de especialidad puede sonar hasta contradictorio: ¿para qué, si tenés un café italiano perfecto en cada esquina por un euro?

La respuesta es que son dos experiencias distintas. El espresso italiano es rápido, ritual, de barra: buenísimo para el día a día. El café de especialidad es otra cosa: te sentás, te tomás tu tiempo, disfrutás un café pensado como producto gourmet, muchas veces acompañado de una pastelería de primer nivel. No compiten, se complementan.

Si sos cafetero, buscá estos lugares: valen la pena. Barnum, sobre todo, fue una de las experiencias gastronómicas más lindas de nuestro paso por Roma. Y si no sos fanático del café, igual disfrutás de la comida, el ambiente y el respiro que ofrecen entre tanto turismo intenso.

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